9 aliados naturales para alimentar al cerebro.

Ciertas plantas, hongos o sus extractos pueden resultar beneficiosos para la actividad cerebral.

Triptófano: Este aminoácido esencial participa en la síntesis de serotonina, un neurotransmisor estrechamente relacionado con la sensación de bienestar. Se encuentra en los frutos secos (en especial en la castaña de cajú), la banana, la soja y otras legumbres.
En el organismo se convierte en 5-­hidroxitriptófano. Si se toma en forma de suplemento, se aconseja combinarlo con vitaminas del grupo B.

Fenilalanina: Este aminoácido es precursor de la tirosina, que a su vez actúa como intermediaria en la síntesis de catecolaminas (dopamina, adrenalina y noradrenalina), entre otras sustancias mensajeras estrechamente relacionadas con la concentración, el control del apetito o la sensación de dolor. Se halla de forma natural en los alimentos proteicos, como los frutos secos y las legumbres.

Colina: Estimula la síntesis de acetilcolina, un neurotransmisor que ayuda a que se formen nuevas conexiones entre las neuronas, además de proteger el cerebro y el sistema circulatorio frente al exceso de colesterol.
Su producción se ve favorecida por el consumo de alimentos ricos en fosfatidilcolina. Buenas fuentes de esta sustancia son la lecitina de soja, la lechuga, el maní y las coles.

Homocisteína: El exceso en la sangre de este aminoácido azufrado daña las células neuronales y está considerado un factor de riesgo cardiovascular y en la enfermedad de Alzheimer. El cuerpo metaboliza la homocisteína utilizando las vitaminas B6 y B12, y de modo especial el ácido fólico. La deficiencia de esas vitaminas repercute así en el metabolismo de la mielina y los fosfolípidos y puede favorecer el deterioro cognitivo.
Alimentos como las espinacas, los frutos secos y las legumbres ayudan a controlarla.

Leticina de soja: Contiene ácidos grasos muy saludables (linoleico y linolénico), inositol colina y fósforo, que mejoran la memoria. Reduce el exceso de colesterol.

Levadura de cerveza: Aporta aminoácidos y es la fuente más notable de vitaminas del grupo B, las más beneficiosas para el sistema nervioso.

Ginkgo: Posee glucósidos, flavonoides y terpenoides que actúan como importantes antioxidantes. Su infusión estimula el riego sanguíneo en el cerebro.

Espirulina: Es rica en proteínas muy asimilables (60%), contiene ácidos grasos esenciales, clorofila y una gran variedad de fitoquímicos protectores.

Ginseng: La raíz de esta planta se considera un adaptógeno por su propiedad de inhibir la acción del cortisol y mejorar la resistencia y el rendimiento intelectual.

 

 

 

 

Fuente: cuerpomente.com