¿Por qué cuesta cambiar?

Hemos convertido la comida en un problema. Por un lado la usamos como “descarga” de nuestro desorden emocional. Por otro lado, es algo que nos hace “perder tiempo”.
En el primer caso, inconscientemente desarrollamos hábitos por alimentos que generan sensaciones estimulantes y tranquilizantes. Así generamos adicción a lácteos, trigo, azúcar, grasas… La dependencia adictiva (con potentes razones biológicas) es el principal obstáculo para modificar patrones equivocados.
Los nuevos roles laborales son demandantes y atrapantes, con lo cual se margina el tiempo necesario para la preparación de nuestros alimentos. A tal punto que el tema alimentario se convierte en una molestia: “no tengo tiempo”.
Y allí está la “abnegada” industria alimentaria, ofreciéndonos la solución perfecta: comida rica, barata, práctica y a domicilio.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LIMPIAR Y NO ENSUCIAR?
Supongamos que usted compra un Mercedes Benz, pero por ignorancia o “pijoterismo”, en lugar de buena nafta lo alimenta con combustible de baja calidad. Al tiempo apreciará las fallas y los tironeos en la marcha, consecuencia de un motor carbonizado y fuera de punto.

¿Qué hace entonces? No podrá argumentar que el vehículo vino “fallado de fábrica”. Seguramente hará limpiar el motor y cambiará el tipo de combustible. Y por cierto que hará ambas cosas al mismo tiempo. No se le ocurriría hacer solo una de las dos. ¿Lógico, no? ¿O es de los que busca algún aditivo que disimule la falla?.
Con el cuerpo pasa exactamente igual. De poco sirve una sola acción. Hay que depurar para eliminar la vieja escoria que impide el normal funcionamiento. Y también hay que cambiar la calidad del “combustible” para que no vuelva a “carbonizar” la estructura.

A menudo somos más conscientes con los “fierros” que con nuestro organismo. Al auto lo cuidamos porque nos costó, aunque podamos cambiarlo. En cambio el cuerpo vino “gratis”, pero olvidamos que es el único que tenemos y que no tiene recambio.

Fuente: Libro Alimentación Depurativa de Néstor Palmetti